Colaboradores/Amigos: 'Los ojos de la piedad' por Elisa Rodríguez Court

El quinqué.Los ojos de la piedad .


Elisa Rodríguez Court 


Cuenta Emmanuel Carrère en su libro De vidas ajenas sobre los efectos devastadores de un tsunami en una zona de Sri Lanka. El narrador y su familia, que pasan allí las vacaciones, se salvan. Sin embargo, una pareja de franceses, a la que conocieron días antes, pierde a su hija Juliette, de 4 años. Juntos se entregan a la búsqueda del cuerpo desaparecido, moviéndose entre escombros en un ambiente de absoluta desolación.

Philippe, el abuelo francés de la niña muerta, vive varios meses cada año en esa villa, a unos pasos de la playa. Conoce a la mayoría de los habitantes, casi todos pescadores, y se ha convertido en uno más del barrio. Tras la llegada de la brutal ola y la localización del cadáver de su nieta, decide acompañar a su familia y volver a Francia. Promete antes a los supervivientes amigos que regresará muy pronto. Desea quedarse a su lado y ayudarles a reconstruir, a recomenzar su vida. Podría largarse definitivamente de Sri Lanka, donde su familia ha perdido de golpe la felicidad. Pero elige permanecer junto a quienes han sufrido
la desgracia.

Cabría preguntarse si su decisión responde a motivaciones altruistas, a la empatía que se deriva de saber situarse en el lugar de los demás. Es el narrador del libro de Carrère quien ofrece la respuesta. Su hijo de 13 años, refiriéndose al viejo Philippe, le lanza a bocajarro: "En su lugar, ¿tú harías lo mismo que él?" Si su nieta, le pregunta, o si él, su hijo, hubiera muerto, ¿se ocuparía de los pescadores? El niño tiene claro que por su parte pasaría de ayudarles. "No pasar de ellos", contesta el padre, "es la prueba de una generosidad extraordinaria o bien una estrategia de supervivencia." Él prefiere considerar lo segundo. Le parece más humano. "En un momento determinado, lo más humano es pensar solo en uno mismo. Preocuparse de la humanidad en general cuando ha muerto tu hijo es algo que no me creo." Piensa que Philippe se preocupa de sobrevivir a la muerte de Juliette y de salvar a la madre de esta.

El anciano quiere ser útil. ¿Cómo negar que es un ser bondadoso? Pero, ¿qué otra cosa iba a hacer consigo mismo, después de tan tremendo golpe?

(Este magnífico artículo de Elisa Rodríguez Court se publicó por primera vez en el Diario LA PROVINCIA de Las Palmas el día 22 de agosto de 2015.)

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