Cine - 20/07: Comienza la 13ª Semana de cine japonés de Las Palmas


Cine - 20/07: Comienza la 13ª Semana de cine japonés de Las Palmas de Gran Canaria


La Asociación de Cine Vértigo da inicio este lunes a la Semana de cine japonés, que tendrá lugar en la Casa Colón de Las Palmas de Gran Canaria. El evento, que cumple su 13 Edición el presente año, está dedicado a ‘Mikio Naruse, y la vida de las mujeres‘.

Este lunes, 20 de julio, a las 20.00 horas, y con entrada gratuita, se proyectará el filme 'Madre' (Okaasan -1952-).

Madre (1952) de Mikio Naruse por Ricardo Pérez


En el Japón de posguerra, Masako (Kinuyo Tanaka) trata de salir adelante junto con su familia, ayudando a su marido Ryosuke (Masao Mishima) a reconstruir su antiguo negocio de lavandería.
“Okaasan” es una de las obras maestras de Mikio Naruse, un conmovedor y hermoso relato que eleva hasta el lirismo los quehaceres y vivencias de una familia japonesa pobre.

Se trata de una obra en la que rebosa esa poética de la cotidianidad que sólo encontramos en los mejores trabajos de Yasujiro Ozu.

Sin ser la mejor película de su autor, privilegio que recae en la triste e inolvidable “Nubes flotantes” (1955), la calma narrativa de Naruse, derivada de su característico “estilo río” (sucesión de planos cortos en los que apenas se aprecian los empalmes del montaje), así como la excelsa humanidad en el tratamiento de situaciones y relaciones, elevan “Madre” a la categoría de obra esencial de la cinematografía nipona. 

El filme es narrado por la voz en off de Toshiko (Kyoko Kagawa), hija mayor que idolatra a su madre, y a través de la cual nos asaltan sentimientos y emociones universales, como la ingenuidad del primer amor o el dolor por la muerte de un ser querido. Y es que “Madre” es, ante todo, una reflexión sobre el paso del tiempo, sobre la propia vida, una vida que avanza irremediablemente sin detenerse ante nuestros problemas.

En esta película, al igual que en cualquier otra de Naruse, resulta esencial prestar atención al lenguaje corporal de los personajes. Son sus gestos, ademanes y miradas los que nos descubren sus reacciones, preocupaciones y miedos ante la realidad, de forma mucho más clara que los diálogos.
De entre el reparto, cabe destacar el trabajo de la gran Kinuyo Tanaka, que sólo con sus pequeños y oscuros ojos es capaz de mostrarnos todos los estados del alma humana.

En conclusión, uno de los mejores trabajos de un maestro no lo suficientemente reconocido.

Ricardo Pérez

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