Teatro - 11/10: 'Hora de cierre' en el Auditorio de Teror


Teatro - 11/10: 'Hora de cierre' en el Auditorio de Teror


La compañía Excéntrica Producciones, de la mano de la creación de la coreógrafa Isabel Vázquez, 
presenta este sábado, 11 de octubre, a las 20.30 horas, en el Auditorio de Teror la obra 'Hora de cierre', una propuesta donde la bailarina y coreógrafa sevillana se deja arrastrar en un ejercicio de madurez creativa, sinceridad y de exposición interior.

Con este espectáculo, Isabel Vázquez coloca en su punto de mira a la gran Martha Graham, que hace años se sinceraba con esta reflexión: “Era en los años setenta, cuando dejé de bailar. Había perdido el gusto de vivir. Me quedaba sola en mi casa, comía poco, bebía demasiado, veía todo negro… Más que cualquier otro ser humano, un bailarín muere dos muertes: la primera la física, cuando el cuerpo poderosamente entrenado ya no responde como uno lo desea”.

(Cordopolis)

Esta pieza, indica, es una “reconciliación de lo que soy ahora. Una celebración de la madurez. El placer de estar en escena más allá del virtuosismo de un cuerpo entrenado para bailar. Se es bailarín bailando y bailar es un estado efímero que depende de un instrumento inestable, el cuerpo, pronto a deshacerse, aún cuando a nivel interpretativo la madurez llega con el tiempo”. Y esa contradicción, “difícil de admitir y de vivir”, surge en ‘Hora de cierre’. “Cómo se atrapa un instante… Este momento… ¿Cómo puede retrasar el fin?” se pregunta Isabel Vázquez.
Considera la creadora sevillana que la identidad del bailarín se refrenda “cada día” y no se puede construir sobre el largo plazo, con un desarrollo profesional que siga las edades del hombre, madurez y vejez incluidas: “Es una identidad que no se afianza con el tiempo, más bien se va escapando. Y cuando llega el momento de decir adiós al escenario se vive una especie de pequeña muerte, de despersonificación. Al bailar ya no se es. El largo plazo es el enemigo, es el tiempo de su desaparición. Sin embargo tienes una sabiduría corpórea, un conocimiento íntimo de las fibras musculares, nerviosas, emocionales”.
Hora de cierre es una suerte de reencuentro, con ella misma y con la danza en sí, donde representa casi una lucha contra la muerte, “contra la decrepitud de la edad”. Si, como afirma, los bailarines viven con particular dificultad y lástima el desmoronamiento de su cuerpo-obra, existe entonces un pasaje obligado por una etapa de “duelo, dolorosa y angustiante, de vacío existencial y de tentativas para encontrar otro camino. Renunciar a la vivencia del escenario es ciertamente una amputación, un anuncio de la muerte. Este Solo me gustaría que fuera un decir mi pérdida, una reconciliación con lo que soy ahora y una celebración de la madurez. El placer de bailar más allá del virtuosismo de un cuerpo entrenado para la danza”.

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