Colaboradores: 'Ryanair' por Elisa Rodríguez Court

El quinqué


Ryanair


Elisa Rodríguez Court 


No se preocupe. Lo peor que le puede ocurrir en un avión es morirse. Nada grave, sufrir una muerte súbita en medio del limbo. Una desaparición de sí mismo rapidísima, que le ahorrará el énfasis de toda despedida. Aunque usted se diera cuenta en los momentos previos de que ha llegado su final, en la mayoría de las ocasiones es cuestión de segundos. Antes de que le asalte cualquier pensamiento, todo habrá acabado y será finalmente la muerte la mejor prueba de homologación de los seres humanos.

Morirse es lo que le puede suceder en un avión, no por la posibilidad de circunstancias fortuitas, sino debido a la existencia de aerolíneas legales que presuntamente no cumplen las normas de seguridad y cuyos aviones operan libremente en el aire. El fallecimiento se ha convertido en un riesgo como cualquier otro que hay que correr, si se desea volar. Subir a un avión tiene, igual que todo medicamento, efectos secundarios, y la muerte, ya ve, es uno de ellos. En cierto modo, es un avance volar sabiendo que se puede morir con conocimiento de causa. También lo es la posibilidad de partir hacia esa inmortalidad que solo se alcanza una vez que se ha dejado de ser mortal.

Tal como está la cosa, siendo Ryanair la aerolínea extranjera con las tarifas más bajas que opera en Canarias y con un elevadísimo número de pasajeros, se podría proponer el espacio aéreo de las islas para el premio a la máxima peligrosidad. Sería un reconocimiento a nuestra condición de viajeros, héroes isleños dispuestos a arriesgar nuestras vidas para escapar al aislamiento. Un encierro que merecería también un premio de aprobarse las medidas del Gobierno español que proponen la supresión del descuento de residente.

No se preocupe tanto. Al menos mientras el tema Ryanair siga circulando a base de bulos, no sabremos si la amenaza proviene de una constatada negligencia por parte de la compañía o responde a una campaña de desprestigio como resultado de un mercado salvajemente competitivo. En cualquier caso, feliz vuelo.



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