Colaboradores: 'Viaje al propio centro' por Elisa Rodríguez Court

El quinqué
Viaje al propio centro
Elisa Rodríguez Court


En tiempos de austeridad tal vez podríamos aprovechar las vacaciones para hacer la maleta y quedarnos en casa. En lugar de preparar el equipaje para partir, hacerlo con objeto de permanecer de puertas para adentro con aquello que verdaderamente necesitamos y nos hace. Imaginemos, pues, ese pequeño rectángulo vacío y abierto de par en par en el suelo. ¿Qué meteríamos en su interior para viajar al propio centro? 

Si en una maleta caben las pocas cosas previsiblemente indispensables para desplazarse de un aeropuerto a otro y de un hotel a otro, mejor se podrá acomodar en su seno lo preciso para vivir a gusto en esa estancia fija que es la propia casa. Así, ligeros de equipaje, el viaje de una habitación a otra se vuelve una expedición no poco aventurada ni poco rica en encantos y riesgos. Seríamos "capitanes de cadin" (de palangana), tal y como, según Claudio Magris, llamaban burlonamente los capitanes de altura que atravesaban los océanos a los que recorrían solo trayectos breves. En nuestro caso, capitanes de la propia vida interior en casa, donde al igual que también en las aguas entre distancias cortas, se producen tempestades que conducen al naufragio del mismo modo que se destapan maravillas inadvertidas hasta ese momento. 

Ante la maleta abierta como un libro de páginas en blanco, sabemos que el viaje al propio centro empieza justo en ese instante en que hay que elegir aquello que consideramos esencial. Entrevemos entonces el mundo de relatividades y lagunas, la confusión de hermosos ideales y torpes realizaciones, y nuestra esclavitud de una existencia sembrada en parte de mentiras y autoengaño. Descubrimos, quizá, que la primera trampa que nos tendimos fue pensar en la propia identidad como una acumulación de cosas materiales, las cuales no caben en la maleta. Es probable, por tanto, que lo que se descarte del viaje sincero al propio centro sea uno de los elementos importantes que nos iguala a los demás mortales: la vida de diseño hecha de tantas posesiones en vano.

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