Propuestas Literarias: Las Flores del Mal. Reseña de Laura Gra Martinez.


Las Flores del Mal. 


Reseña de Laura Gra Martinez.


Las flores del mal

Frontispicio de la primera edición anotada de la mano del autor que allí precisa: «¿Qué pensaría de suprimir la palabra poesía? En cuanto a mí, esta me choca mucho» («que penseriez-vous de supprimer le mot poësies? Quant à moi, cela me choque beaucoup»).

Charles Baudelaire




Las Flores del mal (título original en francés: Les Fleurs du mal) es una colección de poemas de Charles Baudelaire. Considerada la obra máxima de su autor, abarca casi la totalidad de su producción poética desde 1840 hasta la fecha de su primera publicación.
La primera edición constó de 1.300 ejemplares y se llevó a cabo el 23 de junio de 1857. La segunda edición de 1861 elimina los poemas censurados, pero añade 30 nuevos. La edición definitiva será póstuma, en 1868 y, si bien no incluye los poemas prohibidos, añade algunos más. En esta versión consta de 151 poemas. La censura que recayó sobre algunos de sus poemas no será levantada en Francia hasta 1949.
Las Flores del mal es considerada una de las obras más importantes de la poesía moderna, imprimiendo una estética nueva, donde la belleza y lo sublime surgen, a través del lenguaje poético, de la realidad más trivial, aspecto que ejerció una influencia considerable en poetas como Paul Verlaine, Stéphane Mallarmé o Arthur Rimbaud.
Título

El libro debió llamarse en principio Los limbos o Las lesbianas, pues la intención primitiva era la de escribir un libro sobre los pecados capitales; aunque Baudelaire renunció a ello siguiendo los consejos de un amigo.

Estructura

A mi queridísimo y veneradísmo maestro y amigo Théophile Gautier. Aunque te ruego que apadrines Las Flores del Mal, no creas que ande tan descarriado ni que sea tan indigno del título de poeta como para creer que estas flores enfermizas merecen tu noble patrocinio. Ya sé que en las etéreas regiones de la verdadera poesía no existe el mal y tampoco el bien, como sé que no es imposible que este mísero diccionario de la melancolía y del crimen justifique las reacciones de la moral, del mismo modo que el blasfemo viene a reafirmar la religión. Pero en la medida de mis posibilidades, y a falta de algo mejor, he querido rendir un profundo homenaje al autor de Albertus, La Comedia de la Muerte y de España, al poeta impecable, al mago de la lengua francesa, de quien me declaró con tanto orgullo como humildad, el más devoto, el más respetuoso y el más envidiado de los discípulos.
Charles Baudelaire: Las Flores del mal
A lo largo de toda la obra, Baudelaire juega sobre las correspondencias verticales y horizontales que más adelante inspirarán a otros muchos poetas, toda su obra se construye como un itinerario moral, espiritual y físico. Baudelaire divide el libro en cinco partes, introducidas por el famoso poema Al lector: Esplín e ideal, Cuadros parisinos, El vino, Flores del mal y Rebelión, con una conclusión final: La Muerte. Esta obsesión de que no consideraran su libro como una mera recopilación de poemas, si no como un «libro» con principio y fin, en el que todos los poemas se subordinaba general rigurosa, influirá desde poetas como Stéphane Mallarmé hasta Jorge Guillén, en su obra Aire Nuestro, y dará lugar a una serie de investigaciones sobre la posible asociación numerológica o astrológica y hasta con paralelismo con la Divina Comedia.
Esplín e Ideal (Spleen et idéal)
La primera parte del libro abarca los 85 primeros poemas, desde Bendición (Bénédiction) hasta El Reloj (L'horloge). El título del poema El Reloj, pertenece a la obra España de gautier, y está ampliamente imitado por Baudelaire.
Presenta diversas formas de salvación, liberación y huida del mundo: la belleza, el arte, la poesía, la muerte y más adelante el amor y el erotismo, donde se recogen poemas dedicados a sucesivas amantes a lo largo del tiempo. Tras haber comprobado el fracaso de estas formas de ideal, nos encontramos con el Spleen (vocablo adoptado por la anglomanía de la época), o el hastío, el tedio ante el tiempo y su repetición.
 Cuadros parisinos (Tableaux parisiens)
Desde el poema 86 Paisaje (Paysage) hasta el 103 Crepúsculo Matutino (Le crépuscule du matin). En la edición de 1857, esta parte del libro no constituía un capítulo separado, sino que era un segundo intento de huida perteneciente a Spleen e Ideal, pero a través de la ciudad de París, donde se plantea y reivindica la detestable ciudad de París -el Spleen de París- abriéndose camino a un hipotético Ideal de París. El poeta lo fabricó con diez textos de la primera parte y con diversos poemas editados en los periódicos entre 1857 y 1861.
 Condena por la publicación del libro en 1857
El 20 de agosto de 1857 es acusado de ultraje a la moral pública, por lo que se ve obligado a quitar seis de sus poemas. Hemos de tener en cuenta que Baudelaire, a raíz de esta condena, se decide a cultivar otro género literario que el califica «más peligroso todavía que el poema en verso», el poema en prosa, del que nacerán Los pequeños poemas en prosa, o Spleen de París.
La condena por la publicación de las Flores del mal es un caso controvertido. Muchos de los poemas aparecidos en este libro ya los había publicado Baudelaire en diversos periódicos sin penalización alguna. Pero la contradicción reside en la política ambigua contra ciertos escritores durante el gobierno de Napoleón III. En un principio la multa fue de 300 francos, reducida luego por la emperatriz a 50 francos, cuando por la publicación de los mil cien ejemplares de las Flores del Mal cobró una octava parte del precio de catálogo, o 25 céntimos (el doble que por la traducción de cinco volúmenes de Edgar Allan Poe, que hizo entre 1856 y 1865): lo que se resume a un cobro de 275 francos menos la multa inicial reducida a 50. Además del cobro de 2500 francos -sueldo medio anual de un funcionario- de ayuda a la creación literaria, o el subsidio por enfermedad (la sífilis, de la que moriría en 1867 y que le mantendría durante su último año de vida bajo los síntomas de afasia y hemiplejía) para sufragar los gastos de la clínica en París. Este doble papel de la autoridad quería mantener la imagen de mártir de sus literatos, sin afectarlos directamente, circunstancia ésta que no destacan sus hagiógrafos.
El decimonono poema de éste libro, La Giganta (La Géante), inspiró al cineasta Philippe Ramos en su película Capitán Achab, y ayudaría a caracterizar a la ballena Moby Dick.

Análisis

Este día dedicaremos unas líneas a uno de los autores más grandes de todos los tiempos, Charles Baudelaire (1821 – 1867) quien en 1857 escribe su máxima obra, “Las Flores del Mal“, una serie de poesías donde deja en claro su posición ideológica hacia el lado del mal, del odio.
Baudelaire es reconocido por su odio a la naturaleza y lo denominado útil, asociando lo primero con la “vulgaridad del mundo“, es decir, con lo que hace toda la gente. Además de ello, se denomina antirreligioso, y lo natural en gran medida es tomado como reflejo de Dios. El autor además se caracteriza por sus frases, entre ellas “en las cosas inmundas encontramos encantos“, lo que nos permite derivar en un silogismo, “si lo útil es crear para bien, él opta por el mal”, por lo inútil, tal como se sentía el propio escritor.
Las obras de Baudelaire están estrechamente ligadas con las de Edgar Allan Poe. Es más, el autor mismo decía que era admirador del escritor norteamericano e incluso ha escrito el prólogo de varias ediciones de sus cuentos. Fue uno de los pocos personajes, que lograron comprender la obra de Poe, y Baudelaire mismo emplea el mismo hilo para describir lo que sucede en su interior, y el odio que posee hacia lo tradicional.
Este odio tiene un fundamento muy claro y real. Baudelaire intenta crear una conciencia de elevar al hombre por encima de los valores vulgares, lo cual sería posible mediante la cultura y las artes. Cree en la autonomía de las artes, sin necesidad de subordinarse a otros valores, en este caso, los cotidianos. Lucha fehacientemente contra la ignorancia y la sociedad moderna.
Esto se ve reflejado en el principal poema de Las Flores del Mal, como es “El Albatros“. En este poema, Baudelaire se refleja en un Albatros, el ave de mal agüero para los marineros. Al final del mismo se puede leer “sus alas de gigante no le dejan andar“. En lo personal, esto es lo más importante de toda la obra y que refleja el sentimiento del poeta. Pero además no sólo muestra su drama personal, sino que allí expresa una enorme crítica al mundo moderno y principalmente a la burguesía, a los que acusa indirectamente de honrar el dinero y a los ídolos de barro.
Esta metáfora, bien podría asemejarse al mundo actual, donde se han perdido muchos intereses culturales por predominar el dinero en nuestras vidas. Puede sonar a una ideología marxista, pero es todo lo contrario. El dinero lógicamente es imprescindible en nuestras vidas, pero no por ello debemos dejar de ejercitar nuestra mente. Una cosa no lleva a la otra, y eso lo ha aclarado Baudelaire.
El poeta no critica el capitalismo, sino a la sociedad que no sabe separar las cosas, y predomina el dinero por sobre su propio desarrollo personal, por elevar al máximo su intelecto y cultura. Se queja del conformismo y la comodidad y al mismo tiempo por idolatrar a quienes han amasado una gran fortuna, en vez de elogiar a las grandes personalidades que han hecho lo posible por evolucionar el mundo en cuanto a conciencia.
En su pensamiento predomina elevar a su máxima altura las artes, que son las que en definitiva logran desentrañar los más profundos sentires humanos, quedando plasmados en un lienzo, en una escultura o en una obra literaria. Esos son los móviles que nos permiten desarrollarnos como seres humanos, adquiriendo conocimientos para mantener cierto nivel de cultura.

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