COPYRIGHT. Un artículo de Elisa Rodríguez Court.


EL QUINQUÉ

Elisa Rodríguez Court 

COPYRIGHT

La Virgen del Pino tiene ya su propio copyright. La Basílica de Teror, en Gran Canaria, ha registrado legalmente su nombre e imágenes como marca. La Iglesia Católica la ha puesto oficialmente a circular en el mercado para evitar, según alega, un uso fraudulento de sus símbolos. Cualquier reproducción de su imagen con fines económicos, sea en papel, cartón, metal, tela o en otro material, deberá contar con una autorización por escrito. Falta por conocer su logotipo y ya los pequeños comerciantes difícilmente la venderán en souvenirs de cualquier categoría que calme la sed de los fieles. La Virgen merece un grado alto en el ranking del mercado y codearse con otras marcas de renombre: Loewe, Coca Cola, Nike, Armani… El caché habla.


La reproducción de su imagen tiene un precio que cobrará la Iglesia. También El Corte Inglés se llevaría, presuntamente, su parte, en caso de que la demanda obligara. Es asunto de expertos y de cálculo de costes, ventas y beneficios. Es saber modernizarse y estar a la altura del Zeitgeist. Cuestión, además, de fragancia. De fragancia y de dinero, ambos sustantivos hermanos. 


No volverá a ocurrir lo sucedido hace años cuando los visitantes a la basílica de Teror no reconocieron a la Virgen. Despojada de sus joyas y mantos, la Virgen exhibía su talla durante los días que estuvo oreándose y quienes la tenían delante, la buscaban por todas partes. Cómo adivinar que, bajo su gruesa y lujosa vestimenta usual y fuera del altar, se escondiera una figura tan menuda, insulsa y escuálida. Ahora se mostrará sin necesidad de orearse, vestida de gala y con sus adornos de oro en el glamour de su marca cotizada. Todo un ejemplo a seguir por otras parroquias. Y, quizá, la Iglesia Católica del mundo mundial podría asociarse y fortalecer su monopolio proponiendo el registro de Dios como marca. Un chollo. 

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