16/12/09

López Aguilar: Mataron al Mesías… Un artículo de Marisol Ayala.



López Aguilar: Mataron al Mesías…

Un artículo de Marisol Ayala. www.marisolayala.com

El periodista y amigo, Jose Manuel Balbuena Castellano se asoma de nuevo a este blog para dedicar su artículo a Juan Fernando López Aguilar y la contundencia de su adiós de las islas. Una decisión que Balbuena lamenta en su comentario.

No cabe duda de que Juan Fernando López Aguilar, aunque contra su voluntad, vino de mesías a Canarias. Yo pienso que, pese la contrariedad, lo hizo con las mejores intenciones. Quiso derribar ese muro de impunidad, tanto política como en otras áreas, muy frecuente en la vida canaria, y se encontró con su propia crucifixión, como le ocurre a todos los mesías. En esta ocasión contribuyeron al sacrificio miembros de su mismo sanedrín. El cainismo es también una de las características de la desgraciada política canaria, junto al transfuguismo y a la falta de ideales, y a veces de escrúpulos.

No le han reconocido que logró todo un record para su partido: nada menos que 26 diputados en el parlamento regional. Estuvo a punto de dar la campanada, con una mayoría absoluta. Es cierto que después no tuvo mano izquierda para sacarle provecho a esa victoria, ni la audacia suficiente para romper el “pacto de hormigón” (nunca mejor dicho) en el que se escuda el caciquismo canario y la derecha tan poco europea de estas islas, para seguir gobernando y mangoneando a los isleños que dicho sea de paso, tampoco se rebelan ante esta situación. La costumbre instituida por la religión oficial de decir “amén”, sigue fija en el subconsciente de los canarios y les impide tener la suficiente libertad de conciencia para elegir y discernir.

En el PSOE, como supongo que ocurre en todos los partidos, existe gente idealista y buena, pero también gente mediocre, y gente que se sirve de la política para sus propios intereses o fines poco claros. En tiempos de Felipe González ya tuvimos sobrados ejemplos de esto último. Un PSOE unido, y conservando su integridad y honradez, hubiese logrado echar de sus poltronas a quienes están rodeados de porquería, de escándalos, de sospechas y de imputaciones. Pero ocurrió todo lo contrario. A los ojos de los partidarios y votantes surgió un PSOE fraccionado en un momento en el que era preciso mantenerse compactados y actuar con la mayor inteligencia posible.

De por sí, ya fue poco inteligente que López Aguilar se marchase a Europa en vez de quedarse aquí al pie del cañón. Tenía que haber resistido el impulso de poner mar y tierra por medio porque no le gustaba lo que estaba viendo, desde su óptima mesiánica. El otro error fue pensar que aún seguía en campaña electoral y que había que mantener aquel discurso de echara en cara constabtemente la presunta corrupción de determinados políticos (porque tampoco había que generalizar: aunque es cierto que basta una manzana podrida para que las demás se pudran también) Además, aquí tenemos el feo defecto de que el verbo “dimitir” no se conjuga.

Estos errores, y algunos más que no voy a relatar, son los que ha logrado, para satisfacción de quienes gobiernan estas islas, que López Aguilar se aleje definitivamente de un panorama tan poco atractivo para sus aspiraciones políticas de más alto rango. Canarias, desde el punto de vista político, aparece en el conjunto de la vida nacional, como una autonomía que ofrece los “rankings” negativos más altos en materia sanitaria, educativa, (especialmente en fracaso escolar) de servicios sociales, de drogadicción, de paro, de corrupción, de violencia de género, de trabajo precario, de sueldos más bajos, (o de diferencias de salarios entre hombres y mujeres por el mismo trabajo) de incremento, sin dejar de mencionar la tendencia neoliberal de privatizarlo todo y la falta de ideas e imaginación para incrementar el empleo o mejorar la oferta turística, o diversificar los sectores productivos. También se observa que nuestra Justicia es lenta y poco contundente. ¡Es para echarse a correr!

Y por si fuera poco, está surgiendo un independentismo basado en un absurdo guanchismo, de gente que mira hacia atrás en vez de pergeñar un futuro más próspero y beneficioso para todos. En vez de convertir la utópica igualdad, justicia y libertad en una realidad. Parece que lo que hay aquí es vocación de república bananera.


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